Explicación de los implantes

La consulta del Doctor François Senage, odontólogo en Nantes, le presenta el implante dental.
 

Un implante es una especie de tornillo de titanio que se fija en el hueso como si se tratara de la raíz de un diente natural. El implante permite sustituir el diente faltante sin tocar el resto de los dientes.
Para esa razón, el facultativo adapta la longitud, el diámetro y la forma al caso clínico gracias a un examen radiológico exhaustivo: 3D o scanner.
 

El protocolo de los implantes
En primer lugar, el facultativo debe llegar al hueso, liberando la encía. Con este fin, practica una incisión con ayuda de un bisturí y después despega la encía para ver bien su campo operatorio. Hoy los scanners 3D reproducen en ordenador la anatomía precisa de los maxilares lo que permite una cirugía mucho menos invasiva en los casos corrientes (técnica llamada ‘flapless’).

La implantología supone un avance esencial en la mejora de la vida de millares de pacientes. En efecto, es a menudo la solución óptima porque:

 

  • permite evitar sacrificar inútilmente dientes sanos, es la única posibilidad de evitar una prótesis móvil,
  • el paciente recupera la comodidad de los dientes originales y por tanto una calidad de vida incomparable,
  • la estética es óptima
  • evita la pérdida de hueso ligada a una extracción dental.


En resumen, un implante dental es la solución óptima si faltan uno o varios dientes. Así, casi todo el mundo puede beneficiarse de una solución de sustitución de sus dientes, con un aspecto y unas funciones idénticas a las de un diente natural. Sin embargo, es importante tener previamente un tejido óseo totalmente desarrollado. Esto explica que los implantes dentales no se instalan normalmente en personas menores de 18 años.
El implantólogo preparará el hueco en el hueso con la ayuda de fresas de diámetro adaptado. El implante penetra en el hueso con una ligera presión. De esta manera se estabiliza. Tras la colocación del implante tiene lugar la fase de osteo-integración. En efecto, el implante, contrariamente al diente, es totalmente fijo, es decir está anquilosado en el hueso. La carga del implante generalmente se difiere para permitir la fase de osteo-integración (de varias semanas a varios meses). Después, la corona se coloca sobre este implante que acaba comportándose como una raíz artificial.
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